Con la última ola de calor, en lo último que queremos pensar es en darnos duchas de agua caliente ni en radiadores encendidos, pero llevar al día el mantenimiento de la caldera garantiza que podamos disfrutar de ella cuando haya pasado el verano y vuelva el fresco a la Península. 

Aunque no se usen demasiado en verano, hay que mantener las calderas de condensación en su mejor estado. No solo se trata de una cuestión de seguridad, sino de ahorro: las calderas mal mantenidas consumen más y calientan menos

Todas las calderas tienen una fecha de mantenimiento obligatorio anual, y es posible que este tenga lugar en verano. Hoy en día, son las propias empresas de las calderas las que envían a sus técnicos a los domicilios para la revisión pero conviene tener las fechas orientativas en mente. 

La revisión de las calderas es fundamental para detectar pronto cualquier fallo que puedan tener y son los expertos los que, con un simple vistazo, podrán descubrir algunos de los problemas más comunes. Las calderas son máquinas complejas en las que hay que tener especial cuidado al estar ligadas al suministro de gas natural. Eso sí, es importante saber que existen fraudes en los que se hacen pasar por inspectores, ten cuidado. 

Por ello, se puede conocer el estado general de la instalación del gas y sus componentes, lo que brinda un margen de seguridad para solucionar averías antes de la llegada del frío y que tengamos que pensar en sustituirla. 

Apagar el sistema de calefacción en verano

Una posibilidad de la que poca gente es consciente es la de apagar la caldera en verano, ya que no existe riesgo de que se congele el circuito de agua. Si se quiere minimizar el impacto que tiene en la factura de la luz, lo óptimo es contar con placas solares para calentar un depósito en casa. Esto permitirá ducharse con agua caliente sin que arranque la caldera. 

En verano no tiene sentido tener abiertos los radiadores, lo que hará que el circuito sea mayor y que, al encenderse la caldera, se calentará más agua (y se perderá más energía y dinero) e incluso se pueden dañar las válvulas de tres vías.

Algunas de las calderas modernas ya cuentan con un modo de verano, en el que el desgaste será considerablemente menor que en invierno. Si tu caldera está equipada con uno de ellos, aprovéchalo para mejorar sus consumos y alargar su vida útil.

Para evitar cualquier inconveniente si te vas de vacaciones, puedes apagar la caldera, cerrar la llave de paso del agua para evitar cualquier inundación; hacer lo mismo con la llave del gas y, apagar también el acumulador de agua. 

Por lo demás, los consejos para mantener tu caldera en verano son exactamente iguales a los de cualquier otro momento del año. Es importante revisar bien las conexiones y que las rejillas de aire estén limpias y sin obstruir. 

La presión debe ser la correcta —entre 1,2 y 1,5 bares—. Si después de unos minutos tras encenderla no está dentro de esos parámetros, esta se puede regular purgando los radiadores (si es demasiado alta) o abriendo el grifo de agua que la conecta al circuito para drenarlo más rápidamente. Si los indicadores son demasiado extremos, llama a un técnico inmediatamente.