Ahora que ya conocemos cuáles son los diferentes tipos de sistemas de calefacción, vamos a centrarnos en uno de los más populares del momento: la aerotermia. Desde que entraron en vigor las nuevas directivas europeas sobre eficiencia energética, en octubre de 2020, esta tecnología se ha impuesto como una de las soluciones más solicitadas en los edificios.

No solo se trata de su carácter renovable, sino su alto rendimiento energético, que ofrece un alto porcentaje de calor gratuito: este varía en función de los sistemas de aerotermia, pero los que tienen un rendimiento del 4,5 entregan 4,5 kW de potencia por cada kW de electricidad consumido, por lo que un 78% de la energía es gratuito.

En esencia, los sistemas de aerotermia son sencillos y están compuestos por una bomba de calor capaz de enfriar en verano, calentar en invierno y dotar de agua caliente todo el año. Gracias a un gas refrigerante comprimido, son capaces de extraer la energía contenida en el exterior del habitáculo comprimiendo o expandiendo el aire para obtener su calor. 

Para distribuir el calor, la aerotermia se puede combinar con radiadores, fancoils o suelos radiantes. En Vilken estamos acostumbrados a solucionar todas las dudas que puedan surgir sobre cuál es el que más se adecúa a tus necesidades, y aquí tienes un resumen de cada solución.

Suelos radiantes

El suelo radiante es un sistema que se basa en un circuito de tuberías debajo del suelo. Una de sus ventajas es que se puede dimensionar para trabajar a bajas temperaturas, lo normal siendo entre 30 y 50 grados. Esto supone un buen ahorro económico a lo largo del año.

En invierno el agua circula cálida, mientras que en verano lo hace fría, por lo que la sensación térmica es muy agradable y homogénea. Sin embargo, son sistemas caros de instalar (se acaban amortizando con el ahorro de costes en unos años) y, dado que proviene de debajo del suelo, se tarda en llegar a la temperatura de confort. 

El mejor lugar para tenerlos operativos es en la vivienda principal, donde puedan funcionar de manera ininterrumpida. Tampoco es recomendable un suelo radiante en zonas templadas o en segundas residencias. 

Radiadores de baja temperatura

No tiene sentido instalar un suelo radiante en una vivienda de segunda mano, pues la obra requerida es una inversión alta que la inutiliza durante toda su duración —y las estructuras puede que no sean lo suficientemente resistentes—, así que la solución adecuada es la de optar por radiadores de baja temperatura

En los sistemas de aerotermia, y en cualquiera de climatización, el objetivo es conseguir calentar la estancia con la menor temperatura posible. Los radiadores de baja temperatura funcionan de una manera similar a los tradicionales, pero en vez de tener aletas para irradiar calor en toda su superficie, estos tienen un módulo con una batería de intercambio, que calienta el aire frío que entra en el radiador. 

Con este tipo de radiadores se puede alcanzar un ahorro de energía de hasta el 35% sin la necesidad de acometer una gran obra. En toda instalación de climatización, es importante que todos los elementos sean lo más eficientes posibles. 

Fancoils

Finalmente, los fancoils son sistemas auxiliares que pueden calentar o enfriar rápidamente una estancia. No son útiles para mantenerse siempre encendidos por su consumo energético, pero son interesantes como complemento a un suelo radiante, por ejemplo, que también funciona con la misma bomba de calor. 

Estos se pueden construir integrados en techo o paredes, pero también se encuentran como unidades independientes, con un aspecto similar al de un radiador. 

Como puedes ver, las soluciones de aerotermia son una manera eficiente, sostenible y económica de calentar una vivienda, por lo que si estás pensando en hacerte con un sistema moderno acorde a las directrices europeas, es recomendable que te pongas en contacto con nosotros para que te podamos asesorar.