Esperar al último momento a la hora de reparar algo, sin importar de lo que se trate, a menudo es demasiado tarde y mucho más costoso. Ocurre con los vehículos y, sin duda, ocurre con las calderas de gas natural.

Tenerlas siempre a punto no solo prolonga su vida útil, posponiendo la necesidad de comprar un equipo nuevo —que suele ser siempre en el peor momento—, sino que además hace que funcione de una forma mucho más eficiente y puede evitarnos problemas de seguridad.

¿Es realmente obligatorio realizar un mantenimiento de la caldera?

Pero no se trata de una recomendación que hacemos nosotros como instaladores o que provenga de los propios fabricantes, sino que está recogido en el Reglamento de Instalaciones Térmicas de Edificios del Instituto de Diversificación y Ahorro de Energía (IDAE), que estipula que las revisiones de caldera se tienen que hacer en un plazo de dos años como máximo. Las de la instalación de gas se tiene que hacer cada cinco.

Sin embargo, cabe tener en cuenta que, aunque estos sean los máximos legales, los plazos pueden variar dependiendo de la comunidad autónoma. Desde Vilken-Mañanes te podremos asesorar sobre la normativa que te afecta particularmente.

En la revisión de calderas, un experto acude a nuestro hogar para revisar que los gases de combustión están dentro de los parámetros de seguridad, funcionan de manera adecuada y no hay fugas en el sistema. Aquí es muy útil contar con expertos que conozcan bien cada modelo y los problemas más comunes que puedan presentar.

La inspección de suministro la hará la propia distribuidora (aunque se pude contratar a otra habilitada para ello), que nos avisará con tres meses de antelación al vencimiento. El pago de esta operación se hará en la propia factura del gas que tengamos contratado, incluso aunque la haya hecho una empresa ajena, por lo que es importante recordar que no hay que pagarle al técnico.

Si bien la vida útil de una caldera está ligada en función de su uso —las que actúan en zonas frías de la Península tienen, como es lógico, más desgaste—, también influye mucho su cuidado regular. Nuestros expertos pueden detectar rápidamente a través de la inspección síntomas de un sistema que todavía no ha sido averiado y repararlo de forma preventiva.

Cuándo realizar el mantenimiento de la caldera

Esta revisión es recomendable que se haga antes de la temporada invernal, normalmente el trimestre entre septiembre y noviembre —dependiendo de la región— es un buen momento para llevarla a cabo y contar con su pleno rendimiento cuando sea realmente necesaria.

Dado que no solemos tener presente a nuestra caldera de forma cotidiana, tampoco es habitual que nos acordemos de su mantenimiento, especialmente si sigue funcionando la calefacción o el agua caliente. Es importante recordar que el mantenimiento no es caro y ahorrarse la visita de un técnico puede significar una factura de reparación mucho más costosa más adelante.