Es posible que, investigando sobre las alternativas de calefacción para un hogar, te hayas cruzado con una solución con nombre extraño, la aerotermia. Lo cierto es que su principio de funcionamiento se lleva conociendo desde hace mucho tiempo y puede ser una solución interesante si lo que quieres es ahorrar en la factura de la luz

¿Cómo funciona la aerotermia?

El mecanismo es bastante simple. Los gases tienen un principio térmico que se puede explotar para conseguir calor o frío en función de la compresión. Si las moléculas se comprimen, liberan calor (el aire se vuelve más frío), mientras que lo contrario es cierto: si se expanden, absorben calor (el aire se vuelve más caliente).

Aunque haga una temperatura exterior de menos de cero grados, cualquier temperatura que sea superior al cero absoluto (-273,15 ºC) será suficiente para generar calor, ya que el aire exterior se encuentra sin comprimir, por debajo de una atmósfera de presión. 

Una bomba de calor, situada en dos espacios diferentes, como el interior y el exterior de tu casa, permite aplicar este principio a los dos ambientes e introducir aire frío para regular la temperatura y mantenerla constante de una forma eficiente. 

Aquí cabe destacar que hay dos tipos de aerotermia. La primera de ellas, aire-aire, funciona por aire y su “materia prima”, por así decirlo, es el aire exterior. Este es introducido en la bomba de calor y se le extrae toda la energía calorífica que contiene. 

En la segunda, denominada aire-agua, ocurre lo contrario, y la energía calorífica proviene del interior del hogar y se transfiere al circuito hidráulico. Este, una vez caliente, volverá al hogar a través de los radiadores o el suelo radiante. Las bombas aire-agua son más complejas y más caras, pero forman un sistema cerrado y son más eficientes. 

¿Es sostenible la aerotermia?

La aerotermia se encuentra legalmente contemplada como energía renovable según la directiva europea en vigor (2009/28/CE). Sin embargo, un estudio del Instituto Vasco de Competitividad afirma que esta no alcanza el coeficiente de rendimiento (COP) del 4,5, el indicador mínimo para que se considere renovable.

El problema es que los sistemas capaces de llegar a este rendimiento son los que funcionan bajo condiciones de laboratorio y los que están disponibles comercialmente se quedan por debajo. También depende, en gran medida, del aparato —normalmente, cuanto más caro, más eficiente— y de su grado de mantenimiento. 

En condiciones óptimas, una bomba de calor solo consume en torno a un 30% de energía eléctrica, en comparación con la tradicional, de resistencias. Sin embargo, el coste de instalación es mucho mayor que el de los radiadores eléctricos. 

Ventajas de la aerotermia

Como hemos mencionado, uno de los puntos fuertes de la aerotermia es su eficiencia energética. Esta, actuando en conjunto con medidas de ahorro de energía en la construcción puede traducirse en ahorros significativos en la factura mensual. 

No produce combustión —por lo que no hay residuos y es más seguro que una caldera—, apenas requiere mantenimiento y puede funcionar de modo silencioso, si se opta por equipos de cierto nivel. 

Otra ventaja que presenta la aerotermia es que puede combinar sus salidas y enviarlas a radiadores tradicionales, suelos radiantes, calentar agua, circuito de aire… Como funciona exclusivamente con energía eléctrica, se puede optar por que esta provenga de fuentes renovables, como placas solares, y no es necesario contratar otros suministros, como el de gas. 

El rango de temperaturas a los que se puede mover son entre 14 y 55 grados, por lo que es perfecta para la comodidad a través de suelos radiantes y para tener la temperatura adecuada de las aguas de un hogar. 

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