--> ¿Calentador de gas o eléctrico? diferencias | Vilken

Si has hecho reformas o has comprado una casa nueva, es posible que hayas descubierto que hay varias maneras diferentes de calentar el agua en tu hogar. Todas tienen su razón de ser y sus ventajas en comparación con las demás y, teniendo en cuenta que los precios de la energía actuales no dan margen de error, conviene saber cuál es el más adecuado para ti.

En términos básicos, el agua sanitaria –es decir, aquella que se considera potable y se usa en grifos con regulación de temperatura en baños, duchas y cocinas, con temperaturas entre los 35 y 45 grados– se puede calentar de dos maneras: con gas y con energía eléctrica.

La estrella del gas es la caldera, que calienta el agua en su interior y la puede distribuir hacia los grifos que la requieran o hacia los radiadores de una vivienda.

Las calderas se dividen en tres tipos diferentes:

  • Instantáneas
  • Con acumulador
  • Simples.

Calderas instantáneas:

Las calderas instantáneas generan el agua caliente cuando se lo solicita y se encienden al al abrir un grifo. Por esto, el agua tardará unos momentos en alcanzar la temperatura, pero no estarán funcionando más de lo necesario, por lo que presentan un ahorro en la factura mensual.

Calderas con acumulador:

Las que tienen acumulador son de las más comunes de encontrar porque son una solución interesante que se puede adaptar al tamaño y necesidades de la vivienda. Suelen tener entre 40 y 60 litros de agua caliente en su interior para que esté disponible inmediatamente. Esto permite tener varias duchas de manera simultánea y la propia caldera va rellenando el agua que se vaya gastando.

Calderas simples:

Las calderas simples no son capaces de generar agua caliente por sí mismas, solo de calentarla, por lo que es necesario aparejarlas a un depósito de acumulación externo, funcionando como una caldera con acumulador. Son más baratas que las de acumulación y suelen ser adaptaciones a modelos más antiguos.

Energía eléctrica: termos

En cuanto a la energía eléctrica, nos encontramos los termos. Estos funcionan de una manera similar a las calderas de acumulación, pues calientan agua a través de una resistencia dentro de su propio tanque y la mantienen a la temperatura que se le solicite.

Esta resistencia puede tardar entre 1 y 3 horas en calentar el depósito, por lo que si se ha agotado el agua caliente es imposible tenerla en caso de que se quiera. Por lo tanto, es importante actuar con previsión y comprar un termo que tenga una cantidad suficiente para abastecer a tu familia.

¿Qué tamaño debe tener un termo eléctrico?

Una fórmula sencilla para calcular el tamaño del depósito del termo eléctrico es el de multiplicar el número de personas que viven en la casa por el número de puntos de agua caliente en baños y cocina.

Calentadores de agua automáticos:

Finalmente, existe un tercer tipo de sistemas para calentar el agua y se pueden encontrar tanto con fuentes de gas y eléctricas. Estos son los calentadores de agua automáticos. Funcionan del mismo modo que una caldera instantánea y no tienen acumulador, por lo que el agua caliente tarda un rato en salir del grifo.

Estos se pueden encontrar con diferentes potencias, en función de lo que necesita cada vivienda y el número de habitantes en ella. Además, se pueden adquirir con sistemas de propano y butano, por si no existiera el suministro de gas natural en ciertas áreas particularmente frías.

Cómo elegir el sistema para calentar el agua de tu hogar

A la hora de elegir el aparato necesario para nuestro hogar, lo importante es saber cuánta agua caliente necesitamos y cuánto va a consumir el sistema por el que optemos. Para ello, recuerda que desde Vilken tenemos un servicio de asesoramiento para facilitarte todas las decisiones en lo que a climatización se refiere.

Es importante conocer todos los sistemas disponibles, porque ahora están comenzando a llegar al mercado soluciones de aerotermia que consumen hasta un 50% menos que un termo eléctrico convencional.

Por norma general, la inversión en gas va a ser más rentable a largo plazo, porque tiene una fluctuación menor que el precio del kilovatio o del gasóleo, pero se puede suplir parte del coste de la electricidad si se autoabastece con renovables.

Así, conviene hacer un repaso rápido de las ventajas del termo eléctrico. Estas son que no influye en la presión del agua, tiene una instalación más sencilla, existen soluciones modernas y programables que permiten aprovechar al máximo las tarifas variables y, además, en el mercado hay opciones con mucha capacidad, por lo que quedarse sin agua caliente es poco probable.

Sin embargo, el consumo energético es alto y necesitan un espacio amplio para su instalación. Además, en el caso de que se vacíen, tendrás que esperar horas hasta volver a tener agua caliente.

En cambio, el gas brinda agua caliente instantánea y tiene un suministro prácticamente ilimitado. Su poder térmico es mucho mayor (en este caso, más rápido) que el eléctrico, es muy sencilla su instalación y se puede hacer incluso a través de bombonas. Eso sí, puede afectar a la presión del agua si se abren varios grifos y requiere revisiones periódicas por materia de seguridad.