A pesar de que la temperatura de confort sea un criterio subjetivo, se pueden seguir consejos para ahorrar en la factura del gas y prolongar la vida útil de la caldera. Según el Instituto para la Diversificación del Ahorro y la Energía (IDAE), el punto óptimo para espacios cerrados se sitúa entre los 19 y 21 grados

Además, aumentar un grado supone, de media, un incremento en el consumo energético en torno al 7%, aunque esto depende, por supuesto, de factores como el tamaño del espacio a calentar y el grosor del aislamiento. 

También hay que ser razonables y no querer tener la casa a 25 grados constantes, si estamos en enero en León. Una solución más ecológica y asequible seguramente sea un buen jersey de lana. 

El momento del día también es relevante. Las primeras horas de la mañana es cuando ocurren las heladas y cuando menores son las temperaturas. Aquí, nuestro sistema es cuando más trabajará para alcanzar la temperatura deseada, en vez de si tuviera la energía del sol con la que apoyarse.

De forma similar, está comprobado que un calor excesivo perjudica el descanso nocturno y, con un edredón nórdico es posible despertarse sudando, incluso en invierno.

Dicho esto. ¿A qué temperatura debes poner la caldera si quieres ahorrar en tu factura? La respuesta más sencilla es: a la más baja posible. Aquí se tiene que establecer un punto de equilibrio entre la comodidad y el ahorro, pues desde Vilken no queremos que pases frío. 

¿Cómo calentar una vivienda correctamente?

Para calentar una vivienda correctamente, tenemos que tener en cuenta dos factores:

  • La pérdida de energía hacia fuera
  • El tipo de fuentes de calor que hay dentro.

Si una vivienda no se enfriase, no haría falta que la calentáramos. En una vivienda, cuantas más pérdidas de calor haya, más se tiene que calentar.

Por otra parte, si en tu casa tienes radiadores, la temperatura óptima de la caldera se situará entre los 60 y 70 grados. Si es suelo radiante, la caldera nunca debería superar los 50 grados y la horquilla correcta es entre 35 y 45 grados. Finalmente, los francoils deberían estar entre 50º y 60º. 

El rendimiento de las caldera de condensación depende de la temperatura de trabajo y sus máximos ahorros se producen por debajo de los 53º –si se trata de una caldera de gasóleo, este umbral está en los 46º–.

Es importante recordar que cada municipio tiene su temperatura mínima estimada y que la instalación de calefacción se calcula en base a esa mínima. Es decir, que hay confort en la vivienda incluso si en el exterior se registra la temperatura mínima estimada. La temperatura ideal de la caldera no es un valor fijo, es variable en función de tu instalación y de las condiciones climáticas externas. 

Las calderas modernas tienen la capacidad de regularse por sí mismas en función de factores externos. Existen dos sistemas, las que usan una sonda exterior y las que tienen termostatos modulantes. En el caso de las primeras, dependiendo del frío que haga fuera, la temperatura de la caldera aumentará o disminuirá.

Mientras que los segundos envían información de manera constante sobre la temperatura ambiente, de esta forma la caldera puede saber si existe mucha diferencia entre temperatura real y la que se desea.