En Vilken somos conscientes de que nadie quiere tomarse la molestia de mantener sus radiadores. Son elementos a los que no se les suele prestar demasiada atención, hasta que es demasiado tarde y, a menudo, están en un estado irreparable. Los radiadores bien mantenidos pueden durar más de 20 años y, afortunadamente, no es muy difícil hacerlo.

Por eso, nuestros expertos han recopilado una serie de recomendaciones para llevar a cabo un buen mantenimiento de los radiadores y garantizar que puedas evitar averías en ellos. La manera más eficiente de cuidarlos es llevar a cabo el mantenimiento preventivo a tiempo, algo que cualquier persona es capaz de hacer.

Es imprescindible para cualquier sistema de climatización que todos sus elementos estén en un estado correcto de funcionamiento, porque supone maximizar su eficiencia. Un radiador descuidado puede aumentar la factura de la energía de hasta un 20%, con un impacto considerable en el ahorro.

Los fallos más comunes de los radiadores son juntas deterioradas que hacen que el circuito pierda agua y presión o el aumento de la corrosión y el óxido. Para asegurarte que tus radiadores están en buen estado, solo tendrás que revisar los siguientes puntos:

Fugas en la calefacción

Lo primero a revisar en cualquier radiador es dónde se encuentran las pérdidas de calor, especialmente en las partes en los que se junta con el circuito: al principio y al final. También hay que comprobar las juntas de estas partes, así como los tubos de la válvula de purga.

Estas pérdidas ocurren cuando se secan las gomas, por envejecimiento o cambios de temperatura. Es cierto que no son demasiado severas, pero una pequeña pérdida, de forma continuada sí que altera la presión del circuito y hace que tu caldera trabaje más y conduzca el calor con menos eficiencia por la casa.

Comprobar pérdidas

Para saber si hay pérdidas en nuestro sistema de climatización, no es necesario encender los radiadores. Lo único que hay que hacer es pasar papel higiénico por las juntas, conexiones y válvulas. Si se mantiene seco, no existe ninguna fuga. Pero si se detecta una, esta deberá ser reparada, preferiblemente por un profesional.

Por supuesto, una vez esté nuestro circuito estanco, lo adecuado es purgar los radiadores con la válvula. Si el radiador tiene aire en su interior, no permite que el agua caliente lo llene y, por lo tanto es menos eficaz, por lo que la caldera tendrá que hacer un mayor esfuerzo.

Para saber si nuestro radiador tiene aire en su interior, es muy sencillo: su parte superior estará comparativamente más fría que la inferior. ¡Procura hacer esta operación con el radiador frío para evitar un posible chorro de vapor en la mano!

Controla la presión

Con el radiador purgado, lo siguiente que se debe mirar es la presión de la caldera, porque lo más probable es que esta haya bajado. Esta nunca debe bajar por debajo del nivel rojo, y en caso de que lo haga, el circuito necesitará rellenarse de agua. Si nos pasamos, los radiadores tienen una válvula de drenaje que permite retirar el fluido.

Enciende la calefacción a lo largo del año

Muchas personas se horrorizarán, después de una ola de calor, con la idea de encender los radiadores en verano. Sin embargo, es necesario que el sistema tenga agua limpia, dado que la acumulación de cal puede hacer que los elementos metálicos se oxiden y corroan. Esto, además, tiene la ventaja adicional de poder detectar cualquier fallo antes de que llegue el invierno y sea necesario “operar” más profundamente, dejando la casa entera sin calefacción en los meses más fríos.

Si llevas a cabo estos consejos de mantenimiento de tus radiadores, podrás hacer que estos duren hasta cuatro años más de lo normal. Si tienes alguna duda, puedes ponerte en contacto con nosotros, tenemos a los mejores expertos del sector que estarán encantados de ayudarte.