--> Ahorrar en calefacción ¿todo el rato encendida o apagarla? | Vilken

Con las facturas de gas que nos ha dejado el último invierno, todos los hogares españoles están buscando optimizar su consumo de gas. Lo primero que hay que tener en cuenta es que el calor siempre se va a disipar en el entorno y cualquier casa va a incurrir en pérdidas de temperatura a través de los muros y las ventanas.

Existe la escuela de pensamiento que dice que se gasta menos energía teniendo la calefacción encendida continuamente, porque la energía que se requiere para mantener una temperatura, digamos 21 grados, es menor que la que se necesita para calentar una casa fría.

Sin embargo, eso no es completamente cierto. Una caldera estándar requiere unos 16.800 Wh de electricidad por estar funcionando las 24 horas del día y estas, cuando están funcionando, no tienen potencias variables. Por lo tanto, si se usa la mitad de las horas consumirá, lógicamente, la mitad de la energía –siendo estrictos, esto no es completamente así, pero en líneas generales el cálculo aplica–.

En definitiva, el uso de la calefacción debería estar determinado por las horas que se pasen dentro de casa. Si no hay nadie en el interior, por que se está trabajando, por ejemplo, tener los radiadores encendidos supone un malgasto inútil de calor, que se estará drenando a través de las paredes de todas formas.

Además, con los elevados precios del gas, es tentador tener la calefacción apagada incluso estando dentro de casa. En Suiza, el Gobierno ha limitado la temperatura del interior de las viviendas a 19 grados, y en invierno es recomendable usar capas de vestimenta que nos ayudan a combatir el frío.

Sin embargo, también es importante tener presente que si se va a salir poco tiempo de casa, como para pasear al perro o hacer un recado, apagar la calefacción no tiene sentido, pues el volver a encenderla va a generar un pico de consumo.

Cómo usar correctamente la calefacción

A la hora de elegir la hora de apagarla, es esencial actuar con previsión e intentar que esta deje de funcionar aproximadamente dos horas antes de que tengamos que salir de casa. Esto se debe a los principios de la termodinámica, que hacen que el calor no desaparezca inmediatamente, sino que se vaya disipando progresivamente.

Esto es cierto también a la hora de ir a la cama. Los edredones son especialmente eficientes a la hora de mantener el calor y la calefacción puede estar apagada mientras dormimos. También es cierto que es recomendable encenderla una hora antes de despertarse para no salir a una habitación helada.

En cualquier caso, para estas recomendaciones es necesario contar con un programador –todas las calderas modernas cuentan con uno– y seguir las recomendaciones de ahorro en la factura de la luz. Ya tenemos un post que versa sobre ello, pero siempre es recomendable revisar el aislamiento de tus ventanas y puertas, sellando las pequeñas grietas que puedan existir.

Las cortinas y alfombras son un elemento sencillo de integrar en cualquier habitación y, al añadir una capa de aire más entre los elementos que “roban” temperatura, como las ventanas, paredes y suelos, la casa será mucho más eficiente y tardará más en enfriarse.

Estos son solo dos ejemplos, pero si tienes dudas sobre el aislamiento, la eficiencia energética o de cómo mejorar tus facturas, no dudes en contactar con nosotros.